¿Qué son los END?

Los Ensayos No Destructivos (END) -nombre bastante explícito- consisten en ciertas pruebas a las que se somete un objeto para verificar su calidad o el estado de la misma, sin que éste resulte dañado o inutilizado, una vez efectuados aquellos.

Todos ellos están basados en principios físicos y de su aplicación se obtienen los resultados necesarios para establecer un diagnóstico del estado de la calidad del objeto inspeccionado. Dichos resultados no se muestran de forma absoluta, sino que lo hacen con un lenguaje indirecto, lo que obliga a interpretarlos a partir de las indicaciones propias de cada método y en relación con los principios físicos en que están basados, naturaleza del material y procesos de fabricación. Para ello, la formación con la que cuenten los profesionales que los apliquen es decisiva.

Las destrezas, conocimientos y habilidades requeridas para el desempeño de sus funciones no se adquieren mediante la formación académica reglada. Esto hace necesaria la existencia de cursos específicos y centros donde éstos se impartan.

Al igual que un médico utiliza métodos analíticos o exploratorios para poder establecer los diagnósticos, la industria utiliza técnicas encaminadas a dicho fin y, si bien en los primeros la responsabilidad es clara y meridiana, en el caso de los END y sus técnicos, tampoco están exentos de ella, pues, ¿que pasaría si se dejase en manos inexpertas el control de soldaduras en una estructura de edificación, o si profesionales no cualificados fuesen los encargados de verificar la existencia de grietas en una planta nuclear? En definitiva, no se puede dejar que profesionales sin la formación adecuada sean los aplicadores e interpretadores de pruebas o ensayos encaminados a posibilitar el diagnóstico de componentes estratégicos que, si bien son trozos de material insensible, sí depende de su buen funcionamiento y grado de integridad el bienestar y las vidas de muchas personas.

Una buena implementación de los END ayuda al aumento de los beneficios, pues al adaptarse los ensayos a la pieza, éstos pueden realizarse en cualquier momento de la producción, en repetidas ocasiones, por uno o varios métodos, reduciendo así los costes de fabricación, ya que piezas defectuosas son apartadas y no entran en el siguiente paso, pudiéndose inspeccionar la pieza una vez terminada y durante toda su vida útil.

Con todo esto, estará suficientemente justificada la necesidad de dotar de una formación idónea a aquellos profesionales cuya labor consista en la aplicación e interpretación de los métodos de END. Pero hay más.

Los Ensayos No Destructivos son necesarios -más aún, imprescindibles- para asegurarse del estado de la calidad de gran cantidad de cosas con las que convivimos o que utilizamos cotidianamente: trenes, automóviles, aviones, plantas industriales (petroquímicas, térmicas, nucleares), estructuras de edificación, etc... De hecho, me cuesta imaginar cómo sin ellos resolver algunos problemas, por ejemplo:

  • ¿Qué espesor tiene una botella de butano?
  • ¿Es estanco el depósito que contiene el propano de la comunidad de vecinos?
  • ¿Cómo averiguar si existe agua condensada en el ala de un avión o si están en buen estado las llantas del tren de aterrizaje?
  • ¿De qué forma saber si existe una grieta en la vasija de un reactor nuclear o cuál es su tamaño?
  • ¿Es restaurable esta obra de arte; auténtica; la madera del retablo está exenta de xilófagos?

En fin, es tan largo el listado de los casos que puestos a pensar se pueden resolver, que sirva la anterior enumeración como muestra.

A los métodos y aplicaciones clásicas se les van uniendo otros nuevos día a día, así como avances tecnológicos. Todo ello hace que el panorama de los END esté evolucionando y se haga cada vez más necesario un mayor conocimiento específico.

En general, los END sirven para medir, caracterizar y poner de manifiesto discontinuidades en los materiales:

  • Miden de forma indirecta lo que no puede ser medido de otra forma.
  • Permiten, en muchos casos y previa puesta a punto, caracterizar el estado y naturaleza de los materiales, detectando variaciones locales de alguna propiedad física intrínseca al material.
  • Ponen de manifiesto la presencia de heterogeneidades, establecen su tamaño, forma, situación y naturaleza y, de acuerdo con criterios de aceptación establecidos por la ingeniería del proyecto y recogidos en una especificación, determinan la bondad de aquello que está sometido a ensayo.

En definitiva, el profesional de END tiene una peculiaridad en comparación con otros profesionales y es que la propia naturaleza de los ensayos hace que el operador forme, en cierto modo, parte del ensayo, siendo, en muchos casos, definitoria la pericia del operador.

El conjunto de habilidades necesarias pueden adquirirse de diversas formas: por estudio, por entrenamiento y, sobre todo, por experiencia. Es claro que ésta no es transmisible y su adquisición requiere tiempo; ahora bien, si no existe una base de conocimientos y no se poseen unos hábitos de trabajo estructurados orgánicamente bajo la mano de una dirección experta, puede convertirse la experiencia, en muchos casos, en un acumular recetas y vicios difíciles de eliminar, siendo luego complicada la adaptación a problemas distintos de los conocidos, por poco que éstos difieran.

Esta situación particular de los END, tan sensibles en su aplicación a la capacidad de quien los aplica, y el vacío de enseñanzas regladas en cualquiera de sus grados, no contando, por tanto, con titulaciones que avalen los conocimientos de los profesionales, ha obligado al desarrollo de un sistema de certificación de personal que se estructura en tres niveles de cualificación.

Esta situación no es particular en España y, por esta razón, cuenta internacionalmente con una normativa que regula las condiciones y requisitos necesarios que ha de cumplir el especialista en el desempeño de su función y que esencialmente son: formación específica y experiencia práctica, condiciones ineludibles y previas para poder tener opción a ser examinados.

Ya desde hace tiempo, conscientes de la situación descrita, empezaron a aparecer normas que determinaban los requisitos de obtención de la certificación, de forma voluntaria y aceptada por el cliente. En la actualidad, las existentes son muchas, con diferentes matices: certificación por ente independiente, certificación sectorial, certificación de ámbito muy reducido, etc., pero todas ellas obedecen a una misma filosofía, la necesidad de una cualificación para realizar END, siendo la certificación solamente fedataria de esta cualificación.

Para terminar, destacar que la tendencia actual de la certificación es la realizada por terceras partes (organismos independientes), reconocidos a través de su acreditación de acuerdo a normas como la EN ISO 17024 y utilizando para dichas certificaciones, normas reconocidas internacionalmente EN ISO 9712.

A todo ello le podemos unir los reconocimientos de entidades internacionales como la European Federation for Non-Destructive Testing o el International Committee for Non-Destructive Testing.